—En economía estamos acostumbrados a hablar de monopolios en términos de mercado. Una empresa que domina un sector fija precios, elimina competidores. Pero usted introduce la categoría de monopolio intelectual que parece operar de otra manera. ¿Qué es exactamente un monopolio intelectual y por qué la distinción importa?
—Un monopolio intelectual es una empresa que tiene la capacidad sistemática de apropiar distintas formas de conocimiento o bienes intangibles. Puede ser datos, pero también puede ser conocimiento científico o concentrar marcas, y lo que hace es monetizar ese conocimiento. Importa, porque eso le permite a esa empresa no necesariamente eliminar la competencia, sino también en parte subordinarla. Y eso resulta en lo que llamo “esferas de control más allá de la propiedad”. Nos da la ilusión de que hay competencia, por ejemplo, pocas gigantes tecnológicas o pocas grandes farmacéuticas, pero un montón de empresas startups alrededor generan la ilusión de competencia. Pero los que están en el centro, los que marcan la agenda, los que deciden, son unas pocas empresas.
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